MICROSISTEMAS

MICROSISTEMAS

 

El principio holográfico postula que toda la información contenida en cierto volumen de un espacio concreto se puede representar mediante una teoría referente a otra sección de esa región.

Al igual que en un holograma, en el cuerpo humano podemos encontrar una correspondencia sistemática de cada parte con el todo. Cada sección del organismo contiene una imagen completa del conjunto del mismo. La teoría holográfica explica cómo el cerebro puede almacenar tanta información en un espacio tan pequeño. Cada neurona individual tiene una imagen de lo que el cerebro en su totalidad puede recordar,  de forma que la memoria no estaría codificada en neuronas individuales y ni tan siquiera en grupos de ellas, sino en modelos de impulsos nerviosos que entrecruzan el cerebro entero.

 

Este es el fundamento de la existencia de microsistemas en el cuerpo humano, es decir, de cómo cada parte de la macroanatomía puede funcionar como un sistema completo de diagnóstico y tratamiento.

Han sido identificados microsistemas en la oreja (auriculoterapia), la mano (manopuntura), el pie (reflexología podal), la cara (faciopuntura), la nariz (rinopuntura), la cabeza (craneopuntura), el iris (iridología), los dientes (odontología neurofocal), la lengua (diagnóstico chino por la lengua) y el abdomen, entre otros.

 

Cada microsistema funciona a través de reflejos neurológicos que le conectan con zonas del cuerpo remotas. Estos reflejos tienen utilidad tanto diagnóstica como terapéutica y pueden ser activados mediante diversas técnicas como masaje, acupuntura, moxibustión, electroestimulación, láser o imanes.

 

Mediante los reflejos viscero-cutáneos, un problema en un órgano del cuerpo puede originar alteraciones en la piel de la zona que representa a ese órgano concreto en el microsistema. Cambios locales como el incremento de la sensibilidad dolorosa a la palpación, variación en el flujo sanguíneo o en la temperatura, cambios electrodérmicos,  alteración en la textura de la piel o en su coloración, son de suma importancia en la detección de alteraciones en el funcionamiento corporal. Este es el fundamento del poder diagnóstico en microsistemas como el iris (iridología diagnóstica), el pulso y la lengua.

A su vez, los reflejos cutáneo-viscerales permiten que la estimulación de la piel en la zona del microsistema que corresponde a un órgano concreto desencadene cambios de carácter regulador  y equilibrador que conducen al alivio de la dolencia y a la curación del órgano correspondiente. De esta forma se explican los efectos terapéuticos de técnicas como la auriculopuntura, la manopuntura coreana y la craneopuntura.

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