MAGNETOTERAPIA

Tratamiento con campos magnéticos pulsantes

Tratamiento con campos magnéticos pulsantes

 

E

l fenómeno del magnetismo era ya conocido por los antiguos griegos, quienes observaron que ciertas piedras podían atraer al hierro. Habían descubierto los imanes naturales.

El magnetismo es una constante de nuestro planeta. No puede ser de otro modo  considerando que la Tierra es en realidad un gigantesco imán que crea en torno suyo un potente campo magnético.

La lógica hace pensar que los seres vivos que habitan nuestro planeta sean sensibles a su magnetismo. La necesidad de adaptación al medio conlleva el desarrollo de receptores específicos frente a estímulos como la luz, la temperatura o los sonidos. Aquéllos que son sensibles a los cambios magnéticos se llaman magnetorreceptores.

Varios estudiosos e investigadores del tema consideran como un importante magnetorreceptor la llamada glándula pineal. Se trata de una glándula impar del tamaño de un piñón que se encuentra situada en el mismo  centro geométrico del cerebro. Por su  estratégica localización y su reconocida función como transductor neuroendocrino, en perfecta sincronía con los ciclos de luz ambiental, resulta de enorme interés la implicación que tienen las variaciones del campo magnético terrestre sobre esta glándula y por medio de ella en la regulación interna de todo el  organismo.

A lo largo de los años se han investigado seriamente los efectos del magnetismo en la materia viva. Hoy en día no cabe la menor duda de que los campos magnéticos influyen en el organismo humano.

 

¿Cómo se genera el magnetismo en Medicina?

 

El electromagnetismo consiste en la creación de campos magnéticos a partir del movimiento de partículas cargadas eléctricamente. Para tratamiento médico se emplean dispositivos que producen campos magnéticos pulsantes, es decir, intermitentes. Los efectos de estas ondas electromagnéticas sobre el organismo varían dependiendo de la frecuencia e intensidad de dichas ondas y todo ello se haya hoy en día bien estudiado y documentado según lo recogido en la experiencia clínica y en el laboratorio.

 

 

Efectos de los campos magnéticos pulsantes.

 

A nivel bioquímico han sido observados y recogidos una serie de efectos biológicos, algunos de los cuales son:

 

  • Incremento del transporte activo transmembrana celular. El campo magnético pulsante regula la bomba sodio/potasio y reorienta en paralelo las proteínas de la membrana celular, haciendo posible la activación del intercambio iónico de un lado al otro de la membrana. De un adecuado intercambio entre los medios intra y extracelular depende el estado de salud y la supervivencia de la célula.
  • Regulación de la actividad de ciertos complejos enzimáticos.
  • Incremento  de los niveles de oxígeno en aquellas zonas en las que la intensidad del campo magnético aplicado es mayor.
  • Significativo aumento de la síntesis de ADN.
  • Elevación de la síntesis de colágeno y de ácido hialurónico. El colágeno es un elemento estructural ampliamente distribuido en todos los órganos y tejidos del cuerpo humano. Forma parte del tejido conectivo y es muy abundante y necesario en ligamentos y tendones, fascias musculares, membranas sinoviales y cartílagos articulares, discos intervertebrales, huesos, capilares, venas, linfáticos, piel y nervios.
  • Activación de los osteoblastos y con ello aumento del depósito de calcio en los huesos.
  • Mejoría de la microcirculación con activación del flujo sanguíneo.
  • Descenso en  la producción de ácido láctico.
  • Reducción del edema inflamatorio tanto agudo como crónico.

 

Efectos terapéuticos de los Campos Magnéticos Pulsantes.

 

En ortopedia y traumatología:

 

  • Influencia directa sobre el metabolismo óseo con aceleración en la formación del callo óseo y por ende en la consolidación de las fracturas.
  • Alivia la sintomatología dolorosa y el riesgo de fracturas en la osteoporosis, reduciendo la progresión de la enfermedad.
  • Mejor utilización del oxígeno en todos los tejidos.
  • Ausencia de calentamiento de los tejidos, fenómeno a tener en cuenta en caso de implantes metálicos o prótesis.
  • Mejoría evidente de las lesiones de partes blandas.
  • Ausencia de efectos secundarios.

 

 

En enfermedades vasculares:

 

  • Los resultados son excelentes en las flebitis agudas y en el edema que acompaña a la flebitis y a las úlceras varicosas. El campo magnético pulsante tiene un efecto antiinflamatorio, antiedematoso y estimulante de la reparación celular.
  • En arteriopatías como la claudicación intermitente (por obstrucción del flujo sanguíneo). En estos casos ayuda a la formación de nuevos vasos sanguíneo pequeños y reduce el espasmo vascular.
  • En el Síndrome de Raynaud.

 

 

En dermatología:

 

  • En dermatitis y psoriasis.
  • Estimulan la curación de las heridas.

 

En general, muchas y vairadas afecciones pueden ser tratadas con Electromagnetismo, hecho fácil de entender si tenemos en cuenta que los campos magnéticos pulsantes tienen una acción antiinflamatoria, analgésica, regeneradora, acalòrica y estimulante de la circulación tanto arterial como venosa. Además producen una mejora del sistema de defensas.

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